viernes, 6 de febrero de 2009

El balón mágico


Una tarde de jueves, cuando entrenábamos fútbol en el parque, se nos acercó un hombre. Su cabello estaba cubierto de canas y eso denotaba su edad. Parecía un poco agitado y con una mirada cansada. Él era entrenador de fútbol y nos comentó que, cuando fue joven, jugaba fútbol. Decía que al vernos esa tarde entrenando con tanto entusiasmo, se recordó de una vieja historia y decidió contarla: encontró un balón mágico este balón le dio todas las destrezas para jugar de modo que lo convirtió en un campeón. A Raúl y a mí nos pareció sumamente gracioso. Pensamos que quizá el viejito estaba completamente loco.

Después de varios años de haber escuchado aquella cursi historia, Raúl tuvo un sueño, en el que nos encontrábamos un balón mágico, de color naranja y una estrella blanca en el centro. Cuando despertó, no dudó en llamarme un contarme aquel extraño sueño. Le dije que mantuviera la calma, que no se asustara, que solo fue un sueño.

Los días transcurrieron rápidamente, pero seguimos entrenando arduamente y jugando fútbol, por que esa era nuestra mayor pasión. Un día, al terminar los entrenos, cansados y exhaustos, nos recostamos sobre el césped todos se habían marchado, excepto nosotros. Cuando, derepente, vimos aparecer una pelota naranja, corrimos tras ella. Raúl la tomo entre sus manos. La pelota comenzó a hablar. Nos decía que éramos muy afortunados en poseerla y que, de ahora en adelante, debíamos jugar solo con ella. Estábamos atónitos y verdaderamente impresionados; no podíamos creer lo que estaba pasando.

Nos dirigimos a la casa y ocultamos la pelota por varios días. Seguíamos entrenando y tuvimos algunos partidos que los perdimos. Raúl me decía que se sentía decepcionado de tanto perder. Pensamos un largo rato y decidimos sacar aquella pelota que tal vez sería nuestra salvación. Le propusimos que si nos hacía ganar el juego del sábado, jamás dejaríamos de jugar con ella. Encantada, aceptó la propuesta. Sólo puso un requisito: que la tratáramos con mucha amabilidad y, por supuesto, gracia. El sábado por la mañana, al llegar a la cancha, le dijimos a nuestro entrenador que necesitábamos entrenar con ese balón, pues su presencia nos daría confianza en el campo de juego. Un poco extrañado, nos concedió esta rara petición. Cuando inició el partido, tocábamos muy bien el balón, teníamos dominio en el juego y existía la clara posibilidad de ganar. Al minuto veinticinco, Raúl anota su primer gol y lo celebra con una gran alegría. Al terminar el primer tiempo, halamos con la pelota. Realmente estábamos sorprendidos de los que estaba pasando, pero felices de haberla encontrado. La pelota nos dijo que de ahora en adelante nos acompañaría y se volvería nuestra fiel amiga. Comenzó el segundo tiempo y, después de un par de minutos, yo anoté el segundo gol, momentos más tarde, Raúl anota su segundo gol, que completaban tres y nos daba la victoria.

“Cumplimos nuestro logro”, decía, muy contento, Raúl. Cansados, sudorosos y sedientos, sin ánimos de nada, nos detuvimos a pensar por un instante, que todo esto era sumamente extraño. En ese momento, sentimos que despertábamos de un largo sueño. En realidad, así fue: nada de esto había sucedido sino que nuestro subconsciente asimiló la idea de hablar con una pelota y retomamos la historia que aquel viejo entrenador nos contó, pues gracias a eso recobramos la confianza en nosotros mismos y eso nos volvió triunfadores.

5 comentarios:

  1. Que buena historia muy creativa yo tambien quiero un balon magico tu blog esta super lindo muy bello sigue asi asi tu puedes

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  2. Que bien creada la historia. Yo quisiera tener algo mágico para poder mejorar muchas cosas. Sigue así.

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  3. jajaajaj yo me lo creí todo, muy muy buen texto, sale de lo común, súper imaginativo, e interesante..seguí escribiendo textos así que al lector lo emocionan.
    saludos!

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  4. Excelente!!! me gusta mucho tu historia, sabes nunca te des por vencida y sigue siempre adelante, pero sobre todo, confìa en Dios y en ti misma y veràs todo cuento podràs lograr. nunca te rindas...
    te quiro cronopia...

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  5. Tu historia es muy bonita y creativa. El cierre me gusto mucho, nada había ocurrido, pero fue genial.

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